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JESUITA MODERNISTA Y HEREJE BLASFEMA CONTRA LA VIRGINIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN


«El ángel Gabriel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios... sábete que has de concebir en tu vientre y darás a luz un hijo... María dijo al ángel: ¿Cómo será esto PUES NO CONOZCO VARÓN alguno?. Respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra: por esta causa el fruto santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios.» Lc. 1, 30-35

Se han publicado recientemente cifras que apuntan a una tendencia hacia la eventual extinción, a largo plazo, de la Compañía de Jesús. Por ejemplo, "en Francia apenas quedan 400 jesuitas. Y lo verdaderamente grave es que el 50% de los mismos superan los 75 años. En el curso 2011-2012 fallecieron treinta jesuitas franceses y entraron tres novicios. Que no perseverarán todos. Y hasta es posible que ninguno. Con esas cifras de edad los próximos diez años van a resultar trágicos. Los jesuitas franceses apenas superarán los 100 y en su mayoría serán ancianos. Incapaces los más de todo ministerio".




De lo que fue la gloriosa Compañía de Jesús, queda ya muy poco. El modernismo se apoderó de muchos jesuitas y las vocaciones nuevas no apuntan en dirección de la que fue la gran obra de San Ignacio de Loyola (creada para combatir el error y la herejía), ahora -lamentablemente- en franca decadencia.

La última mala nota la dio un viejo jesuita -que debería estar meditando en las postrimerías ya próximas para él, en lugar de provocar este infame escándalo- de la manera más maligna al atacar lo más venerado por los católicos: la dulcísima siempre Virgen María.

Si la devoción a la Santísima Madre de Dios es un signo de predestinación, ¿qué habrá de pensarse de quien denosta de la manera más ruin a la Virgen María? Si no se arrepiente "más le valdría no haber nacido", como dijo N.S. Jesucristo de Judas.

El P. Alfonso Llano Escobar, S. J., sacerdote jesuita colombiano, lanzó el vómito de esta blasfemia: «María engendra al Hijo de Dios virginalmente, en sentido teológico, sin la intervención de José, tal como lo relata Mateo 1,26, por obra y gracia del Espíritu Santo. En cambio, como madre del hombre Jesús, igual a nosotros, lo engendra con un acto de amor con su legítimo esposo, José, del cual tuvo cuatro hijos varones y varias mujeres». Así lo dijo en un artículo el 27 de noviembre (2012) para El Tiempo. Alega este hereje modernista: «Es hora de dejar el cuento de que son primos hermanos de Jesús. Tal supuesto se aducía para poner a salvo la virginidad corporal de María». Para este blasfemo «el tema de la virginidad de María está siendo revisado por algunos teólogos católicos y requiere aclaración». De ahí que pregunte colocando la interrogante en dizque boca de otros téologos: «¿Por qué vuelve el Papa sobre un punto que parecía ya superado, a saber, la virginidad de María?».

"No tengas recelo en recibir
a María tu esposa, porque lo
que se ha engendrado en su
vientre es obra del Espíritu
Santo". Sn. Mt. 1, 20.
En pocas palabras, para este infeliz, Cristo, en cuanto hombre, es producto de una relación carnal de San José y María Santísima. Y Cristo, en cuanto Hijo de Dios, es engendrado por el Espíritu Santo. ¡Herética y falsa distinción! Así que, arguye, el dogma de fe sobre la Virginidad corporal de la Santísima Madre de Dios antes, durante y después del parto está siendo revisado por los téologos (obviamente modernistas y herejes) y es algo "superado" o al menos -según este hereje- "parecía ya superado" de la enseñanza de la Iglesia. Y si no lo ha sido, debe superarse ya, pues el jesuita blasfemo falsamente sostiene que Cristo tuvo varios hermanos y hermanas ¡CARNALES! hijos de José y María. Así que -según él- adiós a las enseñanzas bíblicas, adiós a los dogmas de fe de la Iglesia. Se infiere, por lo tanto, que la Santa Iglesia Católica Romana nos engañó durante dos mil años y ahora, este "jesuita" anciano viene a "iluminarnos" a todos los católicos con su dizque "ciencia" y con sus herejías. ¡Vaya desfachatez! Si no cree ya en el dogma católico, que se salga de su congregación religiosa y reconozca que ha dejado de ser católico, pero que no nos venga a vomitar estas blasfemias y en asunto tan delicado para intentar deshonrar lo que tenemos como más puro y de mayor significado: la dulcísima Madre que Dios nos dejó en el Calvario.

 ¿Cómo denominará este pseudo jesuita a Señor San José que -lleno de dudas- estuvo a punto de abandonar a la Sma. Virgen por estar embarazada esperando al Mesías, si él -como alega este blasfemo- era quien lo había engendrado? ¿Para que tuvo que detenerlo un ángel? ¿Por qué la futura Madre de Dios le dijo al ángel, durante la Anunciación, que no conocía varón? Hay tantos pasajes de la Escritura y tantos textos del Magisterio infalible de la Iglesia para llenar lineas y lineas contra la blasfemia herética de este anciano octagenario que -insistimos- debería de estar pensando y preparándose para el juicio de Dios -que ya está cerca, si nos atenemos a su edad- en vez de escandalizar a los fieles y propagar la herejía más infame y miserable contra la Madre de Dios.

Alfonso Llano Escobar, S.J.
debería de estar meditando
en las postrimerías y no en
vomitar blasfemias contra
la siempre Virgen María
La Compañía de Jesús nació para combatir la herejía, y ahora resulta que éste como otros jesuitas se suma a la herejía modernista. 

Por cierto, ¿quiénes son esos dizque 'teólogos católicos' que están revisando ¡sin ninguna autoridad! el dogma de la virginidad de María? ¡A la calle con ellos! ¡Y a la calle, también, este jesuita! ¿Llamará Roma a Adolfo Nicolás Pachón, Prepòsito  General de la Compañía de Jesús, a poner orden? ¿O el nuevo y flamante cardenal colombiano estrenará su dignidad tomando las medidas conducentes contra este jesuita de su clero? 

María fue virgen antes del parto, en el parto y después del parto, Jesús salió de su seno como el sol atraviesa un cristal sin romperlo ni mancharlo. 

Quien deshonra a la Madre, deshonra también al Hijo. Ningún seguidor de N.S. Jesucristo puede escuchar esto y permanecer callado. El ataque a la Santísima y siempre Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, no pudo ser más infame.

María dijo al ángel: ¿Cómo será esto PUES NO CONOZCO VARÓN alguno? Lc. 1,30-35. Y este jesuita hereje la contradice.

LOS FALSOS "HERMANOS" DE JESÚS, UN ENGAÑO PROTESTANTE


En la Biblia leemos que los habitantes de Nazaret, hablando de Jesús, decían: «Este es el Hijo del Carpintero y su Madre es María, es hermano de Santiago, José, Simón y Judas, y sus hermanas también viven aquí entre nosotros.» (Mt. 13, 55-56)

En otra parte de la Biblia leemos: «Un día Jesús estaba predicando y los que estaban sentados alrededor de él le dijeron: «Tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan». (Mc. 3, 32)

Los que no conocen bien la Biblia sacan de estos textos la precipitada y errónea conclusión de que María tuvo más hijos y que dizque por tal razón (falsa) no pudo haber quedado virgen, como creemos los católicos. Muchos evangélicos hablan así, al parecer, no por amor a la verdad, sino simplemente para desorientar a los católicos y para que la gente sencilla abandone la verdadera fe en Cristo, en su Iglesia y en la Virgen María. En este escrito se explicará cuán equivocadas están estas personas que piensan que Jesús tuvo más hermanos en el sentido estricto.

1) «Hermanos y hermanas» en el sentido bíblico.

Es verdad que en los evangelios se habla de «los hermanos y hermanas de Jesús.» Pero eso no quiere decir que sean hermanos de sangre de Jesús, o hijos e hijas de la Virgen María.

Jesús, en su tiempo, hablaba el idioma arameo (que es como un dialecto del hebreo) y en las lenguas arameas y hebreas se usaba la misma palabra para expresar los distintos grados de parentesco cercano, como «primo», hermano», «tío», «sobrino», «primo segundo»... Y para indicar estos grados de parentesco, simplemente, usaban la palabra «hermano o hermana.»

Por ejemplo: Abraham llama «hermano» a su sobrino Lot (Gén. 13, 8 y Gén 14, 14-16) Labán dice «hermano» a su sobrino Jacob (Gén. 29, 15).

Es decir, en la Biblia no se usan las palabras «tío» o «sobrino», sino que a los que descienden de un mismo abuelo se les llama hermanos.

Ahora bien, para evitar las confusiones, la Biblia usa varios modismos. Por ejemplo: si se trataba de hermanos verdaderos, hijos de una misma madre, se usaba la expresión: «Tu madre y los hijos de tu madre.» Esta era la única manera correcta de expresarse. En Mateo16, 17 se usa la expresión «Simón, hijo de Jonás» para decir que el papá de Simón es Jonás.

En ningún lugar del Evangelio se habla de los hermanos de Jesús en sentido estricto, como «hijos de María». Por tanto en la Biblia no aparece ningún hermano de Jesús según la carne.

En el Evangelio de Lucas leemos que Jesús subió a Jerusalén junto con María y José. El niño Jesús tenía ya 12 años. Este relato no menciona ningún hermano de Jesús en sentido estricto. Así el texto nos hace entender que Jesús es el hijo único de María. (Lc. 2, 41-52).

Al momento de morir, Jesús confió su madre María al apóstol Juan, hijo de Zebedeo, precisamente porque María quedaba sola, sin hijos propios y sin esposo. Para los judíos una mujer que se quedaba sola era signo de maldición. Ésa es una de las razones (el no tener hermanos carnales) por las que Jesús confía María a Juan y también Juan a María. (Otra es la de representar en Juan a los seguidores de Cristo y dejarles a su madre también como madre nuestra).

«Cuando Jesús vio a su madre, y de pie junto a ella al discípulo a quien él quería mucho, Jesús dijo a su madre: «Madre, ahí tienes a tu hijo. Luego le dijo al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde entonces ese discípulo la recibió en su casa» (Jn. 19, 26-27).

2) ¿Quiénes son «estos hermanos de Jesús»?

La Biblia nombra a cuatro «hermanos» de Jesús (Mat. 13, 55-56).

En Mt. 13, 55-56 encontramos los nombres de cuatro «hermanos» de Jesús: Santiago (o Jacobo), José, Simón y Judas.

De estos cuatro hermanos de Jesús arriba mencionados, dos eran apóstoles: Santiago «el hermano del Señor» (Gál. 1, 19) es el apóstol Santiago «el Menor» (Mc. 15, 40), y Judas, «servidor de Jesucristo y hermano de Santiago».

La madre del apóstol Santiago el Menor se llama María y esta María, madre de Santiago y José, estaba junto a la cruz de Jesús (Mc. 15, 40) y era «hermana de María la Madre de Jesús» (Jn. 19, 25) y tía de Jesús. Es la que el Evangelista llama María de Cleofás (Jn. 19, 25)

Comparando los textos bíblicos entre sí, está claro que ni Santiago ni los otros tres nombrados «hermanos de Jesús» eran hijos de la Virgen María y José, sino primos hermanos de Jesús.

Hagamos el árbol genealógico de las dos familias:

Padre adoptivo + madre = hijo

José + Virgen María = Jesús

Padre + madre = hijo

Alfeo o Cleofás + (otra) María (tía de Jesús) = hijos: Santiago, José, Simón y Judas.


3) Jesús es el hijo primogénito de María:

Otros dicen que la Biblia nombra a Jesús como el «primogénito» o sea «el primer hijo de María» y eso es señal de que María tuvo más hijos.

El hecho de que Jesús sea «primer hijo» no significa que la Virgen María tuviera más hijos después de Jesús; de ninguna manera quiere decir eso el Evangelio. «Y dio a luz a su primer hijo» (Lc. 2, 7) quiere decir que «antes de nacer Jesús, la Virgen no había tenido otro hijo».

Y esto era muy importante para los judíos, porque siendo Jesús el primogénito, o sea, el primer hijo, quedaba consagrado completamente a Dios. (Ex. 13, 2). Y es que la Ley del Señor mandaba que el primer hijo fuera consagrado u ofrecido totalmente a Dios (Ex. 13, 12 y Ex. 34, 19). Por eso Jesús, por ser el primogénito o primer hijo ya desde su nacimiento quedaba ofrecido y consagrado totalmente al servicio de Dios.

Esto, y no otra cosa, es lo que enseña el Evangelio al decir que Jesús fue el «primer hijo» (Primogénito) de la Virgen María. En ningún caso quiere decir el primero entre otros hermanos.

4) El uso de la palabra «hermano» en el sentido religioso.

Un día preguntó Jesús a sus discípulos: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y mirando a los que estaban en torno a él añadió: Aquí están mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de Dios ése es mi hermano, mi hermana y mi madre» (Mt. 12, 49-50). Jesús fue el primero en utilizar la palabra «hermano» no en sentido carnal, sino en sentido figurado

En el Evangelio de Juan (20, 17), Jesús llama a sus discípulos y apóstoles: «mis hermanos» y en la carta a los Hebreos (2, 11) todos los redimidos por Cristo son «sus hermanos.» Cristo es «el Primogénito de estos hermanos.» (Rom. 8, 29).

En este sentido aparece la palabra «hermano» 160 veces en las cartas apostólicas del N. T. «Hermanos pues, en este sentido, hoy como ayer, son todos los que creen y aceptan a Jesús.» Y en esto los evangélicos son muy inconsecuentes porque en sus sermones usan a cada rato la expresión «hermanos» en sentido figurado (todo el mundo entiende que no se trata de hermanos carnales) Pero cuando se trata de interpretar esta palabra en el N. T., dicen que hay que entenderla en sentido carnal, de verdaderos hermanos según la sangre.

La Iglesia Católica, al igual que los evangélicos, tiene ahora también la costumbre de llamar a sus fieles «hermanos y hermanas». ¿Significa esto que todos somos hermanos según la carne? De ninguna manera, sino que utilizamos la palabra «hermanos» en sentido figurado. ¿Por qué, entonces, los evangélicos tienen tanto empeño en interpretar la palabra «hermano» sólo en sentido literal para concluir que la Virgen tuvo otros hijos? ¿No hay aquí una tergiversación o mala interpretación de textos? ¿No será que se utilizan estos textos tan sólo como un pretexto para confundir a los católicos poco familiarizados con la Biblia?

Ojalá que estas palabras «hermano y hermana» no sean para nosotros palabras conflictivas. Hermanos según la carne son los hijos de unos mismos padres. Hermanos según el espíritu somos todos los que creemos y aceptamos a Jesús.

Creemos que estas explicaciones bastan para aclarar el sentido bíblico de la expresión «hermanos y hermanas del Jesús.» Que nadie los venga a molestar ahora con discursos erróneos y a decirles que María tenía muchos hijos... Los que hablan así son personas que no conocen bien la Biblia; es gente que interpreta la Palabra de Dios a su propio gusto y quiere solamente sembrar dudas y mentiras. ¿No dijo el apóstol Pedro que debemos ser prudentes con nuestras interpretaciones privadas de la Biblia? (2 Pedr. 1, 20).

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